Levar, como es hoy, nació sin plan, casi por casualidad, en una cocina llena de ganas de compartir. Después de vivir doce años en Londres, París y Dublín, volví a Argentina con las ganas de traer conmigo un pedacito de todo eso: los sabores que me inspiraron, las combinaciones atrevidas, la curiosidad por probar y jugar.
En Dublín, solía trabajar en un café que se llama The Fumbally, un lugar mágico. Me traje de ahí la idea de hacer sándwiches, y fueron un éxito. Pero lo que más llamaba la atención no era el pan ni el relleno… era la salsita. Una manteca de maní con un sabor explosivo que levantaba cualquier plato. La gente empezó a pedírmela, una y otra vez. Así que la enfrasqué. Y sin darme cuenta, Levar cambió de forma, pero no de esencia.
Hoy, los sándwiches quedaron atrás, y lo que quedó fue la búsqueda de sabores explosivos, de ingredientes nobles, de un producto hecho con respeto, belleza y alma. Porque en un mundo cada vez más comercial, estandar y despersonalizado, me gusta traer algo creado con dedicacion y cuidado. Donde la atencion al detalle, el tiempo y la conexión con los que lo hacen posible, importan.
Ademas, Levar significa animarse. Los sabores son jugados asi que son una invitacion a probar, a jugar, a vivir intensamente. Por eso, con cada frasco nuestra intencion es que te inspire, te diviertas y le pongas sal y pimienta a tu vida:
#bring spice to your life
